La recomendación

 Por E. Vázquez

Tras los cristales de la ventana, mientras recordaba los sueños contados por Antonio en el Paseo Marítimo de Almería, veía: circular  los coches, a la gente entrando y saliendo de comercios y oficinas, a los que esperaban el cambio de color del semáforo y a los que pedían limosna en las puertas de comercios y cafeterías.

Fijaba la mirada en la cola de mujeres y hombres, jóvenes y mayores, formada ante la Oficina de los Servicios Públicos de Empleo. Y reflexionaba sobre la difícil situación que, seguramente, estarían viviendo  muchas de esas personas.

Se criticaba a sí mismo, su reflexión podía ser algo exagerada, pero es que tenía grabada en el cerebro una información: la que hacía referencia a las muchas familias que, al parecer, tenían a todos sus miembros desempleados, y no percibían ningún tipo de ingresos.

¿Se puede sobrevivir así?: No.

 Se preguntaba: ¿Estarían ahí si tuvieran una recomendación?

¿Y qué es una recomendación? Pues todo trato de favor, influencia o ventaja para conseguir algo; por ejemplo: un puesto de trabajo.

            El también se respondía: No, no estarían. Y esto no nos debe llevar a pensar que es  un recomendado todo el que no ha ido a la cola del paro. Mucha gente no necesita ninguna recomendación para encontrar un empleo.

No debe confundirse nunca recomendación con referencias, se decía.

No podía dejar de pensar en lo necesario e importante que es tener un trabajo, en las dificultades para encontrarlo y en que algunas personas, tal vez muchas, de las que están en esa cola nunca ya lo encontrarían.

 Hay gente que encuentra trabajo con facilidad por tener una recomendación, pero no ignora que otra gente lo encuentra, sin ningún problema, por su valía, preparación e inteligencia.

En el mismo tren que la recomendación, con ella, viajan el enchufismo y el nepotismo, se dice.

En una sociedad, que “coloca” a millones de personas en el desempleo, es donde la recomendación adquiere su cara más rechazable. No se debe tratar de ignorar el drama  que es el desempleo y la frustración que genera.

Una sociedad donde millones de personas no tienen un horizonte, un futuro, es una sociedad enferma, injusta e insolidaria. En ese entorno la recomendación resulta todavía más intolerable.

El trabajo da independencia económica, dignidad, seguridad y libertad. Trabajar es un derecho, un deber y una necesidad. Esto le hace interrogarse sobre:

 ¿Cuántas decisiones sobre selección de personal habrán sido condicionadas por aparecer, en el “momento adecuado”, la oportuna recomendación?

¿Cuántos puestos de trabajo nunca habrán salido a una oferta pública por tener que atenderse la “ineludible” recomendación?

¿Habrá sido muchas veces una recomendación el “mérito” que decidió la adjudicación de un puesto de trabajo?

Obviamente, no podía tener respuestas concretas a esas preguntas, pero sí que estaba convencido de que la recomendación no era algo imaginario; es una realidad y una mala práctica, generadora de  una  desigualdad inadmisible.

La recomendación junto a sus compañeros de viaje, el enchufismo y el nepotismo, también puede contribuir: al mal funcionamiento de las organizaciones, a la ineficacia y a la ineficiencia; cuando en una selección de personal se valora más la recomendación que la preparación y la capacidad.

La duda, sobre si gozaron de ventajas al conseguir un `puesto de trabajo, también puede perjudicar a los presuntos “recomendados” preparados y competentes pues, casi con toda seguridad, hubiesen accedido a dichos empleos sin necesidad de ningún favoritismo.

¿Tiene la recomendación raíces profundas  en nuestra sociedad?

Tiene la impresión de que bastantes. Ciertamente, la recomendación existe; sin duda más de lo que debiera; si bien también es cierto que no siempre que hay una recomendación, ésta produce el efecto deseado.

Sabe que, en mayor o menor medida, la recomendación aparece en todas las sociedades. La diferencia suele radicar: en la forma en que se combate y en el grado de aceptación social que tiene.

Opina que en la recomendación participa: quien hace el favor, quien lo pide, quien interviene, quien pone en contacto, quien recomienda, quien ejerce influencia sobre otro para conseguir el objetivo propuesto etc.

Ante esto no vale ponerse de estupendos, de puros o de justicieros,  diciendo eso no va conmigo; las costumbres y las tradiciones propias del país, y no sólo de éste, forman parte de la vida diaria.

Cree que  nuestro país, nuestra sociedad, no está para aventuras, pero sí que tiene el convencimiento de que necesita profundas transformaciones. Hay necesidad de cambiar muchas cosas, y no son sólo normas legales.

No duda de que es necesario, y posible, desterrar esa mala práctica: la recomendación; por profundamente injusta e impropia de una sociedad moderna, y que se pretende avanzada. El camino no será corto ni, seguramente, fácil, pero merece la pena andarlo.

(E. Vázquez)

 

 

 

 

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