Personas y perros

Por E. Vázquez

He leído en un periódico de Madrid que un ciudadano, que paseaba solo por un camino de una localidad próxima a la capital de España, ha sido atacado en la tarde del lunes, 17 de noviembre, por tres perros de los considerados potencialmente peligrosos.

 Como consecuencia de dicha agresión ha debido ser internado, en estado grave, en un hospital de dicha ciudad.

La noticia no debe sorprendernos, pues en las calles, en los parques, en los portales y en los ascensores de los edificios te encuentras con perros sueltos, bastantes veces de los catalogados como potencialmente peligrosos, sin cadena y, en su caso, sin bozal.

 Esto es bastante habitual, da la impresión que cada vez  más habitual, pues no resulta difícil poderlo ver en cualquier localidad. Su habitualidad es tanta que parece que pronto se terminará considerando como algo normal, pero no lo es, es que ni siquiera es una situación que esté de acuerdo con la legislación vigente.

Pero es que, además, no parece lógico obligar a gente, a la que no le gustan los perros, a tener que convivir con ellos: soportando sus ruidos, sus ladridos, sus excrementos, posibles enfermedades, así como su agresividad, normalmente cuando se trata de perros grandes o potencialmente peligrosos.                                       

Obviamente, cuando, ignorándose tranquilamente la legalidad, cada vez son más habituales situaciones de ese tipo: perros  sueltos en cualquier sitio, sin que, al parecer, se adopten muchas medidas para impedirlo, tienen que ocurrir hechos lamentables, como el ocurrido en Madrid.

Y más lamentable todavía es que no se trata de un incidente aislado, creo que es conocido las muchas veces que han ocurrido hechos similares, a veces con fatales consecuencias.

La presencia de perros, especialmente de los considerados potencialmente peligrosos, entrando en contacto con personas que transitan por espacios públicos, sin que los propietarios de dichos perros los lleven conforme a lo dispuesto por la normativa legal, es un ataque a la libertad, la seguridad y la tranquilidad de la gente, al menos de bastante gente.

 Desde el máximo respeto para quienes tienen perros, creo que también cabe pedirlo para quienes no los tienen, pues hay  gente a la que no le gustan los perros, le molestan o los temen; y, desde luego, parece que siempre se debiera cumplir la legislación vigente.

Y si ésta no fuese la adecuada para regular esas situaciones, habría que promulgar la oportuna para poderlo hacer.

El que haya una regulación adecuada, y se exija su cumplimiento, es tan correcto como la penalización  del maltrato animal o el reconocer los servicios que en muchas ocasiones prestan los perros.

Creo recordar haber leído, la pasada primavera, que en la provincia de Almería había registrados 138.161 perros, de ellos 4221 de los considerados potencialmente peligrosos.

Existen normas sobre la tenencia de perros, bastante detallista en lo referente con los denominados como “potencialmente peligrosos”. ¿Se respetan? ¿Se hacen cumplir?

En resumen, no se trata de que se prohíba tener perros sino de que la legislación se cumpla. 

E. Vázquez

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>